Archivo mensual: diciembre 2009

Florero

—Es mi plata y con mi plata hago lo que quiero —gritó el gordo.
Visto desde lejos, los prejuicios indicaban que no estaba borracho. Se lo veía prolijo, con camisa limpia y adentro del jean. Pero la apreciación habría sido errónea. Despatarrado sobre el asiento del tren, estiraba las palabras que pronunciaba para un interlocutor invisible.  Mientras decía que con su plata hace lo que quiere se llevó la mano derecha al costado de la oreja, como si hablara por teléfono.
-Síííííííí, daaaale cinco pesos. Nooo, no, mejor daaaaaale diez —ordenó.
Cortó la conversación imaginaria y puso una pierna sobre el asiento que tenía enfrente. con lo que  logró que el policía que se había recostado contra la puerta empezara a mirarlo mal. Cuando apareció el vendedor de bebidas, el gordo murmuró algo. Hacía calor, tenía sed y le compró una Quilmes. Después pasó el florista y le pidió una rosa amarilla. La maniobra para pagar no fue fácil: se le cayó la billetera y estuvo a punto de perder el equilibrio al tratar de levantarla. Lo logró, se la puso en el bolsillo trasero del pantalón y volvió a desarmarse sobre el asiento. Dio varios tragos y dejó la Quilmes sobre el marco de la ventanilla. Con cierta cara de preocupación, olió la rosa y, en una metáfora que no termino de entender, la colocó en la lata de cerveza, como si la pusiera en un florero con agua.

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De paso

No hay por qué respetar, ni por qué comprender, ni por qué perdonar; eso compete a las autoridades policiales y edilicias, no a nosotros los transeúntes. Buenos Aires no tiene siquiera conciencia de lo que es la intimidad y el secreto, y propaga con la misma indiferencia los anuncios de mercaderías y las noticias de los escándalos domésticos. En Buenos Aires todo está a la vista y es conocido; por eso todo nos interesa apenas y por poco tiempo. Carece de ayer y no tiene forma adulta. De esa falta de forma adulta, de plenitud de vida interior, nace su ilimitada y loable esperanza en lo por venir, que tanta grandeza material representó para la urbe. De esa falta de plan orgánico nace la intrascendencia y superficialidad de la vida en Buenos Aires.

Ezequiel Martínez Estrada, La cabeza de Goliat

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Puta madre

La mujer sube al tren en Avellaneda y contrasta. Es lo primero que hace al pisar el vagón. Después le alcanza con su presencia para generar sorpresa. Va vestida con una musculosa de la Selección de hockey femenino y una pollera. Parece salida de un partido de veteranas de algún country, pero está parada en un tren camino al sur del conurbano. Está bronceada y tiene la espalda, los brazos y las piernas desarrollados por el deporte. De la mano lleva al hijo, cinco años, no más. Rubio, ojos claros, remera amarilla suelta, como le queda la ropa a los chicos de esa edad a los que la familia puede comprársela. Se sientan, ella en un asiento y el nene en el de adelante. Dura sentado apenas unos segundos. Da un salto, se arrodilla y se da vuelta. Estira una mano y la madre le deja el celular. Él lo abre, lo mira.

−Devolveme el teléfono, Nahuel. Sí, otra vez un Nahuel.

−No −responde.

−Dámelo porque te lo van sacar de un tirón.

−No, no me lo van a sacar.

−Sí, van a pasar corriendo y te lo van a robar.

Cuando era chico las madres decían que algo era “caca” cuando no querían que sus hijos lo tocaran. No importaba qué fuese. “Eso no, eso caca”, decían. Mi vieja nunca estuvo de acuerdo con eso, con mentir. No sé si sus motivos eran éticos o prácticos. Si no quería mentirme o temía que el engaño generara consecuencias no deseables, como hacerme creer que un enchufe no era un enchufe sino una deposición. Ella, en cambio, prefería explotar la posibilidad de que algo sucediera, algo real. “Dejá eso porque lo vas a romper”,  era su amenaza. Ahora aparece una nueva en las bocas maternas. Ni “caca” ni el hombre de la bolsa. “Te lo van a robar”, advierten. Y en un solo movimiento generan miedo e inoculan el germen de la idea de propiedad privada.

Pero Nahuel tiene una respuesta. La habrá escuchado antes en algún lado y ahora se la repite en la cara a su madre.

−Puta, puta, puta, puta, puta, puta, puta −le dice hasta que ella le saca el celular de un manotazo.

uardia. Efectivos de Infantería fueron apostados para impedir que los familiares llegaran hasta la seccional.

Un motín terminó con cuatro detenidos muertos en una comisaría de Lomas del Mirador, partido de La Matanza. Además, al cierre de esta edición, otro preso y dos policías se encontraban graves. Según trascendió, el estado de uno de los efectivos sería “irreversible”. Las víctimas fatales fueron identificadas como Carlos Frías, David Moreira, José Luis Moya y Fernando Butala.

El comisario general Salvador Baratta, titular de la Superintendencia de Coordinación Operativa, dijo que el motín se originó luego de que se descubriera un intento de fuga. Todo sucedió ayer a la tarde, en la seccional situada en la esquina de Quintana y Tapalqué, donde había dieciocho detenidos alojados, cuando sólo había lugar para diez.

“Durante una requisa se descubrió un comienzo de boquete en una de las paredes del patio. En ese momento se quiso alojar a los detenidos a los calabozos para poder seguir con la revisión en forma correcta”, explicó Baratta. “Cuando los detenidos ingresaron al sector de celdas comenzaron con un principio de incendio. En estos lugares puede haber frazadas, telas, sábanas y otros elementos que tuvieron una combustión rápida, por lo que el personal comenzó a evacuar los calabozos”, agregó el jefe policial.

“Los efectivos fueron ayudados por el personal de bomberos voluntarios de la zona y se logró rescatar a todos los detenidos de la zona de calabozos y derivarlos al hospital Paroissien”, sostuvo Baratta. Fueron tres camiones de los bomberos voluntarios de La Matanza los que llegaron al lugar.

En tanto, para hacer más rápido los traslados, los policías detuvieron la marcha de un colectivo de línea, hicieron

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Burradas

Tres burradas escuchadas y leídas en un día de ligero consumo de medios.

  1. En América 24, Toti «la tenés adentro» Pasman dijo que «el partido se jugará a las 19.10 de la tarde». Porque a las 19.10 de la mañana es un horario inhumano para la práctica deportiva.
  2. El mismo canal pasaba un informe sobre la mujer asesinada en un intento por robarle su auto. El título fue: «Otra mujer fusilada por el auto». En fin, la vieja historia del hombre contra la máquina. Supongo.
  3. Y la nota más importante de Crítica, el título principal de su portada de ayer, incluye un párrafo antológico:
    La cifra, entre otros datos que arroja el informe, configura el primer pantallazo total realizado por la comuna para multiplicar la prevención del dengue en Buenos Aires y evitar, de antemano, un escenario peor que el ocurrido durante el último verano, cuando la ciudad llegó a tener 231 casos confirmados de dengue, un total inédito en la historia reciente de Buenos Aires y un llamado de atención para el próximo período estival.
    Lo de «evitar, de antemano» es algo que suma. No es lo mismo evitar algo cuando ya ocurrió que evitarlo de antemano, es sabido. Si bien eso es un detalle destacable, el resto de la construcción cuenta con un barroquismo, una complejidad, un… un algo que lo hace casi una obra para pocos, críptica, al límite del idioma.

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Incomprensible

Una mesa, una cena y cinco periodistas que trabajaron o trabajan en la Web. Dato tal vez inútil: cuatro tienen cuenta en Facebook y tres, en  Twitter. Cuando se habló de trabajo, no de la gente del trabajo, el clima era de incertidumbre, de expectativas moderadamente angustiantes. Ligero y superficial apareció el debate sobre si deberían cobrarse o no los contendidos en medios digitales y acerca de qué es un medio exitoso en Internet. La conclusión es que es muy pronto para llegar a alguna. Eso  y el desaliento que produce el futuro del oficio a partir de su desesperanzador presente. La comida termina, quedan colegas y amigos. A la vuelta, cuando el martes empezaba a asomarse, en un colectivo alguien leía con fruición el Clarín del lunes, que lleva como título principal una información conocida más de un día atrás y que en la sección Negocios tiene un título incomprensible.

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